Pero los hombres de la sociedad sabían que el camino es siempre mejor que la posada y desdeñaban la satisfacción del sueño cumplido.
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El poeta vive de la pluma, y el bloguero del comentario
jueves, 2 de febrero de 2012
Archivo del viejo blog: Viento en contra
Hubo una época en la que, lo admito, me daba vergüenza. Mi posición religiosa de ateo. La quería ocultar pero me defiendo, no por afinidad a la Iglesia ni mucho menos (la verdad disfrutaba mucho dormir cuando se estaba en misa), la cuestión era ser el diferente de mis amigos. Hoy por hoy, ya más crecido, y en los tiempos en los que dejó de pensar sólo en mis intereses para formar una actitud crítica y una cultura general, le agradezco, entre otras cosas, eternamente a mis viejos, no haberme incluido en dicha institución.
Hasta cuando todo y cada uno de los ciudadanos, sin distinción religiosa, vamos a tener que remar contra los vientos del Vaticano. Lo que pasó hace poco en Argentina con la ley para homosexuales, fue una demostración más del conservadurismo que tiene la Iglesia, y que no le parecería mala idea volver a tiempos atrás, casi de época feudal (obviamente exagerado). Nunca recibió un mejor consejo que el de Florencia Peña de “llámense al silencio y déjense de joder”.
Pensar de que algunos opositores se quejan que de los impuestos se le paga a la TV pública, cuando primero debemos lidiar que con un monto de esa misma plata se le paga a los curas, muchos de ellos de actos repudiables.
Pensar de que dicen ser la bandera de la igualdad, y en pleno debate por la ley de matrimonio igualitario escuche decir a un cura en uno de los tantos noticieros "¿que le debemos decir a nuestros chicos?, ¿qué somos todos iguales?".
Pensar que son ellos mismos los que se la dan de luchadores contra la pobreza, cuando mientras en el mundo hay gran cantidad de necesitados y explotados por el capitalismo, y el papa se sienta en su sillón de oro puro (no me la quiero jugar, pero pega en el palo si el pequeño territorio del Vaticano es el de mayor valor por los objetos que contiene).
Ya está. Que la Iglesia se dedique a seguir con quienes todavía le creen. Tan lejos quedó el personaejo de Peña en "Casados con hijos", como también lejos quedó la sociedad dogmática. Las cosas van para adelante, por eso que nos dejen seguir el camino de nuestras vidas con un viento en contra menos.
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